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Croquetas de patata rellenas de morcilla y cebolla confitada

A partir de cebolla natural cocida, manteca y sangre de cerdo, con un toque adicional de picante, en Cárnicas Hermanos Pleguezuelos elaboramos una morcilla deliciosa. Pero, ¿qué os parecería utilizarla como base para elaborar unas croquetas acompañadas de un relleno con cebolla confitada?

Con una masa que no es la típica bechamel espesa, sino un puré de patata seco,  son estupendas para sorprender con un bocado diferente por varias razones. ¿Os animáis a prepararlas?

Ingredientes para cuatro personas o 12 unidades

  • 300 g de puré de patata,
  • 50 g de morcilla de cebolla,
  • 50 g de cebolla confitada,
  • 1 huevo, harina, pan rallado y aceite de oliva.

Cómo hacer croquetas de patata

Partimos de la base de un puré de patata ya listo. Yo he utilizado unas sobras que tenía en la nevera, pero si no es vuestro caso la recomendación es que sigáis estas pautas sobre cómo hacer un puré de patata perfecto asegurándoos de que os queda seco para que lo podáis manipular sin problema al formar las croquetas.

Retiramos y desechamos la piel a la morcilla, la picamos y freímos en una sartén con una pizca de aceite. Después de unos minutos, retiramos del fuego y mezclamos con la cebolla confitada. Podemos usar también cebolla caramelizada y hacerla nosotros. Aquí podéis ver cómo se hace de forma tradicional y sencilla y aquí si preferís hacerla con Thermomix.

Espolvoreamos un poco de harina sobre una superficie de trabajo. Dividimos el puré de patatas en 12 porciones iguales y las boleamos. Las colocamos sobre la harina y aplastamos con la mano, haciendo discos. En el centro colocamos una pequeña porción de la mezcla de morcilla y cebolla confitada. Cerramos los bordes hacia el interior para envolver el relleno.

Damos forma a las croquetas como más nos guste. Yo he hecho cilindros, pero podéis hacer bolas o la forma tradicional de las croquetas (alargadas con los extremos en punta). Las espolvoreamos con un poco de harina para que queden bien envueltas por todos lados y las pasamos por huevo batido y pan rallado antes de freír en abundante aceite muy caliente. Servimos inmediatamente.

Degustación

Los amantes de las croquetas opinarán que cualquier momento es bueno para una ración de estas croquetas de patata rellenas de morcilla y cebolla confitada, pero yo os recomiendo servirlas como entrante de una comida o como aperitivo y acompañarlas de un vaso de buen vino. Los contrastes de textura, crujientes por fuera y tiernas por dentro, y de sabor, salado y dulce, hacen de este bocado un auténtico manjar.

 

(Vía DirectoralPaladar.com)

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